Neuralgia del trigémino y Osteopatía

Antes de hablar de la neuralgia del trigémino conviene saber que es el trigémino, también conocido como quinto par craneal, y la importancia que este tiene.

La palabra trigémino proviene del término latino trigeminus (tres mellizos) y es un nervio craneal mixto, lo que implica que es un nervio sensitivo y motor, con una gran importancia por su localización y por sus funciones. Tengamos en cuenta que es el principal nervio sensitivo de la cabeza, que es una de las partes mas complejas e importantes de nuestro cuerpo (al menos para algunos de nosotros...) debido a las muchas secciones que esta posee, y cada una de ellas con funciones distintas a las demás.

Recorrido y afectación del nervio trigémino

El recorrido del nervio trigémino discurre de manera amplia por la zona del rostro, boca, lengua, dientes, fosas nasales, senos y cuero cabelludo, y como la función principal de este nervio es transmitir información sensorial; tacto, dolor y temperatura, es fácil imaginar que se presenten una amplia y variada sintomatología cuando se produce una alteración.


Su nacimiento se sitúa en el tronco del encéfalo, y de ahí se dirige hacia el Ganglio de Gasser (que es la raíz sensitiva), situado en el Cavum de Meckel, lugar donde se encuentran sus cuerpos neuronales, y desde aquí se divide en tres ramas:

  • oftálmica V1 ; tiene tres ramas principales: frontal, lagrimal y nasociliar.

  • maxilar V2 ; formada por los nervios: cigomático, infraorbitario, alveolar superior y palatino.

  • mandibular V3 ; es motor de los músculos de masticación y deglución: pterigoideos, maseteros, temporales, milohioideo, digástrico.

Neuralgia del trigémino


Bueno, después de echar un vistazo a qué es, que hace y dónde está el trigémino, vamos a comentar una de sus afecciones mas comunes y dolorosas; la neuralgia.

Neuralgia de trigémino y dolor extremo.

Se considera la neuralgia del trigémino como la afección dolorosa crónica que puede afectar a distintas zonas de la cabeza, causando ardor extremo, esporádico y súbito, pudiendo durar desde unos pocos segundos hasta algo mas de un minuto (da igual lo que dure; se hace eterno) llegando a ser un dolor incapacitante.

Aparte del dolor también pueden aparecer pérdidas de sensibilidad y debilidad de los músculos afectados por el nervio. Todos estos síntomas afectan de forma significativa la calidad de vida de los afectados.


No existe consenso que indique las causas que desencadenan esta dolencia, y las conjeturas que se barajan van desde el envejecimiento hasta la predisposición genética.

Pero aun sin saber que lo produce en origen, si se ha podido constatar que la causa directa mas común el la presión que ejerce un vaso sanguíneo en el nervio cuando éste sale del tallo cerebral, pero en la mayoría de los casos el desencadenante permanece desconocido.


Actualmente los estudios apuntan a que todo se desencadena debido a la pérdida de las células que envuelven el nervio (desmielinización), y sería por esto que las personas con esclerosis suelen sufrir esta dolencia.


Aun así podemos hacer dos grandes diferencias:

  • causas primarias (idiopáticas): aquellas en que no se encuentra causa.

  • causas secundarias: donde se despliega un gran abanico como; tumores, presiones y atrapamientos del nervio, adenomas..

El episodio doloroso suele repetirse varias veces a lo largo del día, y casi siempre lo hace afectando un solo lado de la cara.

Muchas veces, antes de que se presente el dolor propio de esta patología, aparece una sensación de ardor en la zona afectada, y cuando se presenta el dolor intenso, se produce habitualmente de forma esporádica, sin mediar causa aparente, y otras veces derivan de un acto cotidiano como hablar, comer, lavarse los dientes o simplemente exponerse al aire frío.


Por la noche son mucho menos frecuentes los episodios de dolor dadas las menores posibilidades de activación de zonas sensibles durante el sueño, si bien, pacientes aquejados de bruxismo pueden sufrir crisis nocturnas con frecuencia.

Máquina de resonancia magnética

No existe un prueba única y definitiva que sirva para diagnosticar la neuralgia del trigémino. Pero la resonancia magnética es una de las primeras pruebas a las que personas con neuralgia del trigémino se someten, ya que con ella es posible descartar que la dolencia sea provocada por un tumor o por esclerosis múltiple.


Aparte de los ya mencionados, existen otros trastornos como la neuralgia post-herpética, que causa dolor en la cara, un problema dental, artritis o sinusitis entre otros, por esto es importante afinar al máximo a la hora de hallar la causa porque los tratamientos varían dependiendo de su origen.


Neuralgia del trigémino y osteopatía


Como ya sabemos, la visión holística del cuerpo humano propia de la osteopatía, entendiendo nuestro cuerpo como una unidad y no como un conjunto de órganos y sistemas independientes, hace que sus técnicas busquen la recuperación del equilibrio orgánico, y no solo trabajar la zona dolorida, contando para ello con la propia capacidad del organismo de autorepararse. Y en el caso de la neuralgia del trigémino (como en los demás casos), contando con los datos médicos y personales del paciente, el osteópata realizará una valoración previa examinando determinadas regiones anatómicas que pueden causar la dolencia por su desequilibrio.

La mala postura como desencadenante

Se examina el sistema postural; especialmente los desajustes posturales que puedan repercutir en la columna dorsal y charnela cervicodorsal, por su estrecha relación vegetativa con el flujo vascular intracraneal.


También pone especial atención a la columna cervical (que es la que producen las neuralgias mas frecuentes) por varios motivos;

  • por ella discurre la arteria vertebral con una relación biomecánica directa con el cráneo.

  • parte del núcleo trigeminal mesencefálico desciende hasta los primeros niveles cervicales, y una disfunción en estas vértebras (C0, C1 y C2) podría desencadenar sintomatología.

Se evaluará la articulación temporomandibular por su relación directa con la neuralgia del trigémino, ya que puede tener un conflicto de espacio, especialmente su rama mandibular V3 que pasa por diferentes túneles osteofibrosos.

Igualmente se valorarán el sistema estructural, muscular, fascial y el sensitivo, buscando la relación que pueda tener su actual dolencia con otros padecimientos corporales.


Llegados a este punto, el osteópata desarrollará un tratamiento para solventar los problemas primarios, los que se consideren que puedan estar generando la dolencia, sin olvidar la atención focalizada a la neuralgia del trigémino, adecuando siempre el tratamiento a la persona, ya que dependerá de las causas, localización y severidad del dolor y otros factores.


Dada la complejidad de esta dolencia, cuando el osteópata considere que pueden estar presentes problemas de mayor gravedad derivará al médico especialista, quien estimará la posibilidad de establecer tratamientos farmacológicos o quirúrgicos. De manera que aparte del tratamiento osteopático se debe tener en cuenta el farmacológico; como los analgésicos y opioides.

Cirugía como último recurso

Estos dos últimos, si no alivian el dolor constante y agudo, pueden hacer que el médico especialista recurra a los anticonvulsivos y antidepresivos para bloquear la acción nerviosa.


Si con los medicamentos no se alivia el dolor o producen efectos secundarios excesivos, entonces se podría recurrir a la cirugía.


En este caso existen varios procedimientos (rizotomía y neurectomía), y la elección entre uno u otro dependerá del estado general del paciente, si ha tenido cirugías previas, presencia de esclerosis múltiple...

Como en toda cirugía existen ciertos riegos. En este caso, después de la intervención se suele producir cierto entumecimiento. Hay riesgo de pérdida auditiva, infección, desequilibrios y accidentes cerebrovasculares.

A pesar de todos los riesgos y el éxito inicial de la intervención quirúrgica; la neuralgia del trigémino podría regresar.

Espero que esta información te sea útil.

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